Es probable que en una noche de verano, en una de esas en las que el calor no te deja dormir, hayas tenido la pesadilla de que todo tu archivo fotográfico se esfuma como por arte de magia. Ahora lo ves, ahora no lo ves.
Son múltiples las maneras en las que puede suceder y es más frecuente de lo que creemos. Un golpe a ese preciado disco duro, DVD’s con los terribles “errores de redundancia cíclica”, etc.
Españoles, franceses y alemanes compartimos la querencia por nuestro archivo fotográfico, mientras que portugueses e italianos preferirían salvar los archivos ofimáticos.
A partir de ahora cuando pienses “¿qué salvaría de mi casa si hubiera un incendio? ¡Las fotos!” ya no hace falta que te sientas un rarito. Como ves, nos pasa a muchos.



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